Hay fantasmas en esta casa
donde todos los días algo muere,
restos de llanto y ceniza,
cadáveres del tiempo
a cuyo paso los muros se doblegan.
Puertas y ventanas dan hacia el vacío
y mis fantasmas callados
mutilan su silencio,
enervan a tal punto
intuíbles en el zumbido de las moscas.
Ninguna casa está del todo vacía,
la muerte se filtra a través
de cualquier superficie,
depósito de desperdicios donde habita
la mutación de todas las cosas.
jueves, 17 de mayo de 2012
lunes, 30 de abril de 2012
Cadáver
Algo de mí me ha abandonado,
algo de mí ha escapado lejos hacia
ninguna parte,
hacia ningún lugar de donde nada sé,
sino que no existe.
Algo de mí dejó de ser mío,
y sin embargo permanece
quizá en el mismo sitio,
quizá en el mismo aire,
desplazándose,
deambulando de un objeto a otro
como este diálogo plomizo entre el
silencio
y el tic-tac del reloj
o como el flujo descompuesto en que
emprendió la huída
cuando aparté el cerrojo de mis venas.
viernes, 29 de julio de 2011
Yace la noche...
Yace la noche clavada en el vacío
como un insecto disecado cuyas alas pobladas por estrellas
se quiebran en un trance de agonía
¿Hay remedio más dulce cuando esta fiebre suicida ante el dolor no cesa?...
Me acribilla la noche con sus alas harapientas
justo antes que este frasco de somníferos...
como un insecto disecado cuyas alas pobladas por estrellas
se quiebran en un trance de agonía
¿Hay remedio más dulce cuando esta fiebre suicida ante el dolor no cesa?...
Me acribilla la noche con sus alas harapientas
justo antes que este frasco de somníferos...
sábado, 28 de mayo de 2011
Tierra en que cayó la sangre...
Tierra en que cayó la sangre
devorada por los perros,
y un coágulo quedó ardiendo
para ungirse en mis deseos.
Tú, mi faraón perdido
en el éxtasis del fuego,
ahora habrás de escucharme
por mandato de mi ruego.
Aunque el pasado no exista
y te ligues al presente,
yo sé bien que no puedes
del recuerdo esconderte,
pues Dios sembrará semillas
florescentes en tu pecho,
y crecerán entre mis manos
como crece mi tormento.
Tal vez ya no pueda verte,
tal vez mi sangre no pueda
confundirse con la tuya
al instante en el que mueras;
tal vez moriré durmiendo
en tu breve pensamiento,
mas los lazos que nos unen
subirán al firmamento.
devorada por los perros,
y un coágulo quedó ardiendo
para ungirse en mis deseos.
Tú, mi faraón perdido
en el éxtasis del fuego,
ahora habrás de escucharme
por mandato de mi ruego.
Aunque el pasado no exista
y te ligues al presente,
yo sé bien que no puedes
del recuerdo esconderte,
pues Dios sembrará semillas
florescentes en tu pecho,
y crecerán entre mis manos
como crece mi tormento.
Tal vez ya no pueda verte,
tal vez mi sangre no pueda
confundirse con la tuya
al instante en el que mueras;
tal vez moriré durmiendo
en tu breve pensamiento,
mas los lazos que nos unen
subirán al firmamento.
viernes, 29 de abril de 2011
Por fin...
Por fin,
después de tantos años,
decidió salir de casa.
Como un aceite negro derramado desde lo alto
cruzó de acera a acera una sombra extraña:
Diez pasos dirigidos sobre grises guarniciones
por basura sepultadas
y después tan sólo nada...
después de tantos años,
decidió salir de casa.
Como un aceite negro derramado desde lo alto
cruzó de acera a acera una sombra extraña:
Diez pasos dirigidos sobre grises guarniciones
por basura sepultadas
y después tan sólo nada...
Un sueño..
Un sueño,
el sueño prolongado de una vida entera.
Recién incorporada,
su blancura se revela ante la roja sobriedad del enmohecido sofá,
así cual los cabellos en su espalda de violín.
¿Ha muerto o ha nacido?...
y mientras una suave niebla se asomó por la ventana.
el sueño prolongado de una vida entera.
Recién incorporada,
su blancura se revela ante la roja sobriedad del enmohecido sofá,
así cual los cabellos en su espalda de violín.
¿Ha muerto o ha nacido?...
y mientras una suave niebla se asomó por la ventana.
miércoles, 20 de abril de 2011
Naufragio
Víctima de océano y movimiento
que embate ahora sus restos en las olas,
partículas de mí que siempre solas
son hojas arrastradas por el viento.
El mar calla mi voz, ahogado aliento,
con un hueco rugir de caracolas,
¿inmensa onda azul, por qué me asolas,
silente, entre tus aguas, y sediento?...
Naufrago en esta líquida llanura
sin brecha en tierra firme, sólo espuma,
en calma se me ofrece la tersura
del mar en que me mezco como pluma.
Mi vida a la deriva se apresura
sin goce ni dolor, sin sol ni bruma.
que embate ahora sus restos en las olas,
partículas de mí que siempre solas
son hojas arrastradas por el viento.
El mar calla mi voz, ahogado aliento,
con un hueco rugir de caracolas,
¿inmensa onda azul, por qué me asolas,
silente, entre tus aguas, y sediento?...
Naufrago en esta líquida llanura
sin brecha en tierra firme, sólo espuma,
en calma se me ofrece la tersura
del mar en que me mezco como pluma.
Mi vida a la deriva se apresura
sin goce ni dolor, sin sol ni bruma.
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